Tienes IoT y no lo sabes

Actualizado: hace 3 días

Llevamos cierto tiempo oyendo hablar del Internet de las cosas, pero hoy se habla más que nunca. Dentro del mundo de los negocios, todos y cada uno de los sectores están a la expectativa de saber qué les deparará este nuevo mundo que la interconexión entre máquinas e internet promete.




Estamos viendo conceptos que van a transformar, dicen, desde la manera que conducimos o interactuamos con nuestro hogar, hasta la forma de regar nuestras cosechas. Pero el IoT no es una revolución aislada. Por el contrario, es la etapa final de una serie de distintas revoluciones u “olas” tecnológicas que se han ido abriendo paso en los últimos años en el mundo IT manifestándose en otras tecnologías tales como el Big Data, el machine learning, o la identificación por radio frecuencia (RFID).

Podemos pensar en el IoT como la suma de todas las “olas” tecnológicas que hemos ido viendo en estos años, que trabajan de forma totalmente integrada y las que hemos bautizado, con razón, el internet de las cosas.

Un concepto con gancho

La popularidad de la que goza hoy en día el internet de las cosas surge en gran parte por una estrategia de marketing que ha acelerado el nacimiento de nuevas empresas. Y si lo dudas, solamente tendrías que consultar el número de empresas que hoy en día se dedican a la analítica de datos o a distintas aplicaciones basadas en tecnologías RFID con respecto al número de hace unos años.

Mi reflexión en este punto es la siguiente: le dimos a un conjunto de tecnologías que ya existían un nombre con gancho, creamos un nuevo branding para ellas y hemos conseguido que se pongan de moda. En consecuencia, las empresas más visionarias se han ido adaptando a la ola de IoT y han modificado su propuesta de valor beneficiándose de esta tendencia.

Pero por otro lado, todavía quedan otras tantas organizaciones que, dedicándose tradicionalmente a las aplicaciones, como bien pueden ser de RFID o del Big Data, no han encontrado la forma de aprovechar la ventana de oportunidad que se les presenta. Y muchas veces la razón de ello no son las ganas sino el desconocimiento: tienen la capacidad tecnológica para explotar la ola de IoT y no lo saben.

El principal reto para todas ellas es hacerse un hueco en la revolución IoT. Deben re–posicionar su compañía para absorber todo el potencial que la ola del mundo conectado ofrece.

Una cuestión de tendencia

Vamos a darle otro enfoque a este mensaje. Buscando el concepto “Internet of Things” en Google Trends veremos que, en efecto, es toda una revolución que surge prácticamente de la nada. Desde 2013, el término va generando un interés muy fuerte que se incrementa paulatinamente.



Parece que el futuro que veíamos muy lejano hace solamente tres años ha llegado de golpe, sin previo aviso. Justo lo contrario a lo que exponíamos antes. Pero, ¿es esta revolución tan nueva como parece?


Para responder a esa duda, me gustaría destacar dos conceptos intrínsecamente ligados al IoT: Big Data y Machine learning. No sin antes precisar que dentro de este análisis he decidido dejar por fuera conceptos como “Internet of Everything”, “Industrial Internet”, o “Industry 4.0” por considerarlos desambiguaciones del término original IoT.


Contrariamente a lo que se podía esperar y analizando de forma conjunta estos datos, el término IoT tiene un nivel de búsquedas relativamente bajo comparado con Machine Learning y Big Data, a pesar del momentum del que está gozando. Y si no, que se lo pregunten a Gartner y sus tendencias tecnológicas para 2016, donde 7 de las 10 totales tienen mucho que ver con IoT (podrás verlas haciendo clic en el botón que está al final del artículo).

La correlación de búsqueda entre Big Data e IoT es clara. Y es muy lógica si tenemos en cuenta que son términos que van de la mano desde su definición: el internet de las cosas trata de conectar objetos a internet colocando sensores que midan cualquier variable del mismo o del entorno en el que esté situado. Así se generan ciertos datos que son transportados mediante redes a un sistema central que los procesa, convirtiéndolos en información que nosotros -humanos- podemos interpretar.


Esta última fase, donde los datos se transforman en información, da origen al Big Data y juega un papel diferencial en el impacto del IoT en nuestra vida y nuestros negocios porque nos permite tomar decisiones acertadas, identificar fallos, conocer patrones de uso, etc. Sin ella, el valor que los gurús de la tecnología le dan al IoT se esfumaría.

Pese a nacer prácticamente al mismo tiempo, el término Big Data supera ampliamente al de internet en cuanto a popularidad. Ahora, si esa popularidad en Google se traduce al número de empresas existentes dedicadas a la analítica de datos, ¿deberían posicionarse estas empresas que se dedican a esto como jugadores del internet de las cosas? Teniendo en cuenta el rumbo que está tomando el mercado, nosotros creemos que no hacerlo tendría un alto coste de oportunidad.


Volviendo al gráfico, el caso del término machine learning es mucho más revelador. No es un término ni tan nuevo, ni tan revolucionario como el internet de las cosas. Hace años que se habla de que las máquinas puedan aprender, sin embargo, en este momento se aprecia cómo va ganando fuerza la idea, de la mano del IoT. De nuevo, si echamos la vista atrás y pensamos en todas las empresas dedicadas tradicionalmente a machine learning también detectamos una oportunidad clara de posicionamiento para ellas.


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Yendo más allá, hablar de IoT es también hablar de RFID (Radio Frequency Identification). Las aplicaciones con más potencial en la industria se basan en esta tecnología, tan solo piensa en la gestión del inventario de una empresa de una forma totalmente inteligente que permita optimizar su cadena logística en tiempo real.

Desde nuestra perspectiva, vemos mucho más claro que en este tipo de negocios saque provecho de la inercia del mundo conectado, ya que tienen no sólo la oportunidad, sino también la capacidad tecnológica para hacerlo en un time-to-market breve.

El internet de las cosas viene para quedarse

Un mundo interconectado es una realidad, cada día lo tenemos más claro. Sin embargo, recordemos no es una revolución que haya nacido de la nada. Se apoya en muchas otras tecnologías, tanto hardware como software, que estaban presentes décadas atrás y que ahora han encontrado un nivel de desarrollo que permite conectar cualquier cosa que imaginemos.


Lo curioso es ver como justamente algunas de estas empresas, que trabajan con las primeras tecnologías, aún tienen un posicionamiento obsoleto. Su principal reto ahora es “subirse a la ola”, dando un paso adelante para cambiar su posicionamiento y ponerlo en la dirección hacia la que apunta la nueva realidad de los negocios. ¿Y tú tienes IoT y todavía no lo sabes?


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