Tener en cuenta los valores asegura el éxito de tu organización

Si la incertidumbre y el cambio son rasgos que caracterizan a nuestra época. Si el entorno es cada vez más exigente y competitivo. Necesitamos identificar, de manera mucho más fuerte y genuina, los valores estratégicos que dirigirán a la empresa y que serán asumidos y practicados por todos los miembros de una organización, porque éstos serán la clave para alcanzar la visión y la misión de la empresa.



Ante un entorno tan cambiante y ambiguo, los valores siempre serán la brújula que nos orientará antes las dificultades, el pegamento que unirá al equipo, el pilar que prevalecerá y lo que determinará nuestras decisiones.


La dirección por valores dota de identidad a los trabajadores con su empresa.

Porque los valores son convicciones personales profundas que determinan en gran medida la manera de ser y por lo tanto, la conducta y las decisiones tanto en la vida personal como profesional. Son los valores los que actúan directamente sobre las actitudes de las personas, interviniendo en que una creencia se convierta en comportamiento.

Los valores, llevados a una empresa, son la esencia de la organización, son una parte de la cultura organizacional que conforma la identidad de los trabajadores con su empresa. Hay que tomarlos en cuenta porque determina el comportamiento de los trabajadores y por lo tanto que una organización obtenga resultados.


La transmisión de los valores en una organización debe ser un proceso genuino.

Se ha puesto muy de moda dentro de las empresas hablar de valores como la excelencia, el liderazgo o la innovación. Pero en la mayoría de los casos son sólo palabras o intenciones generales. Los miembros de esas organizaciones no cuentan con suficiente orientación para comprender lo que esos conceptos significan frente a sus retos cotidianos. Lo más difícil es poner este proceso en práctica y gestionar la acción para que cada integrante los haga propios de una manera verdaderamente auténtica y percibida por todos.

Con el foco en valores se tiene que impactar en diferentes ámbitos para conseguir un efecto genuino. El primero y más importante:

Liderazgo: los grandes líderes tienen no sólo que comunicar constantemente su visión al equipo y saber que compartir los mismos valores lleva a un mayor sentido de responsabilidad sino también vivir de manera coherente con ellos predicando cada día con el ejemplo. Si esto no existe, y no se hace lo que se dice, entonces desaparece este elemento diferenciador del buen liderazgo.

Partiendo de que la premisa anterior existe, también es necesario que el equipo de dirección motive y ayude a identificar los valores comunes de sus equipos porque en una organización éstos siempre existen aunque en la mayoría de los casos ni siquiera el equipo sea consciente de ello.

Selección de personal por valores: Una buena estrategia parte de, examinar no sólo el aspecto académico, experiencia profesional o competencias, sino también incorporando personas que estén alineadas con los valores de la empresa. Y con esto no quiero decir que tienen que tener exactamente los mismos valores pero sí que estén en armonía con los nuestros. Es una manera muy inteligente e innovadora de reducir los costes de selección y contribuir a la retención de los empleados.

Desarrollo y la cultura de la organización: Podemos actuar sobre el trabajador de manera directa, motivándolo extrínsecamente a partir de recompensas materiales como tickets restaurant, gimnasio, etc…pero esto son beneficios y no cultura de empresa. Los mejores logros se encuentran en los resultados que el trabajador tiene a partir de una motivación intrínseca, cuando siente que el cumplimiento de las metas organizacionales y los valores se corresponden con sus metas personales, y por esta razón, se esfuerza en el cumplimiento de su tarea.

Ventas: Pero si además nos preocupamos en conocer lo que nuestros clientes e inversores valoran podremos hacer referencia a estos valores con “good storytelling”, una manera muy creativa y de alto impacto que ayudará al alcance de los objetivos de venta.


El éxito a largo plazo de la empresa depende tanto de la realización humana como profesional de todos sus integrantes.

En conclusión, el desarrollo de nuestros líderes a través de los valores será esencial para una organización porque una Dirección por Valores es la mejor herramienta de fidelización y retención de personas y ésta se transmite a los clientes.

La Dirección por Valores, como una herramienta de liderazgo, está orientada no sólo a humanizar la gestión al interior de la empresa, sino también a alcanzar mejor sus objetivos. Compartir y vivir unos mismos valores hace que exista entendimiento, pasión, que nuestra meta tenga un sentido más allá del crecimiento económico y beneficio tangible para todos . Es el poder crecer disfrutando del camino de cada día y cada momento porque te mueves en un ambiente que está alineado con tus creencias.

Ser conscientes de nuestros valores y vivir de manera coherente con ellos, nos ayuda a tener una vida personal y profesional más plena. ¿Acaso no es éste el sentido de la vida? Recordemos la vieja enseñanza filosófica que dice que “no hay enseñanza superior a la del ejemplo”.


¿Quieres un mundo mejor y mejores empresas? ¡Pues empieza por ser mejor tú mismo! ¿Cuáles son tus valores esenciales? ¿y los de tu equipo? ¿y los de tu empresa?

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