¿Quién es el malo en la retención del IRPF?

Llegadas estas fechas, los departamentos de Recursos Humanos y Administración de Personal nos encontramos, entre muchas otras cosas, con presupuestos, evaluación de desempeño, estrategias de futuro y con un tema añadido, o que más bien nos han añadido sin haberlo pedido, la regulación del IRPF.


Este es un fenómeno que a pesar de haberlo ido calculando correctamente, mes a mes, para no encontrarnos con sorpresas a fin de año, puede que genere situaciones absurdas. Situaciones que a veces en lugar de proporcionar un aumento salarial al empleado al final del año, más bien le producen un dolor de cabeza que transmite a su superior o al responsable del cálculo de la nómina.

Quién esté familiarizado con estos cálculos sabe a qué me estoy refiriendo. Pequeñas cantidades que se suman a los ingresos de trabajador, no previstos al inicio del año, pueden generar el paradójico resultado de que no aumenten su neto o que incluso lo disminuyan en el último mes del año.


Pero no hay que pensar que esta situación siempre ha sido así. Hubo un tiempo donde la empresa hacía una retención del IRPF en base a los ingresos iniciales del año. Dicha retención era fija para todo ese período y durante la Declaración de la Renta el empleado se las veía con la Agencia Tributaria y regularizaba todas las cantidades.


¿Qué ha pasado ahora?

Que es la propia empresa quien debe gestionar toda la regularización junto con el trabajador y hacer de recaudador de impuestos. Así el malo de la película ha cambiado y más allá de eso, se suma el hecho de tratar de explicar al empleado algo tan complicado que generalmente le da la sensación de que le están contando una milonga.

La administración ya no es la «culpable» de que el empleado tenga que pagar impuestos. Ahora es la empresa la recaudadora de impuestos y que a su vez debe llevar a cabo un trabajo de pedagogía desde su departamento de Recursos Humanos y/o Administración de Personal, que se considera inestimable.


Ni hablar ya de la anunciada rebaja de retención que se prevé para el año 2015, que dependiendo de determinados rangos salariales ni se va a notar.

El mes de febrero también será un mes en el que, por suerte o por desgracias, desgranaremos uno a uno todos los elementos del cálculo de la retención de nuestros empleados, para poder explicar/enseñar cómo nuestro Gobierno calcula la cuota de impuesto con la que pretende proveer al país de Servicios Públicos (entre otras cosas).

¿He dicho Servicios Públicos? Quizás he sido inconscientemente muy optimista.


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