Pídele a los Reyes Magos una startup

Actualizado: jun 22

El mundo empresarial es una gran rueda que gira a alta velocidad y en una dirección impredecible, por ello resulta vital buscar la forma de mantener a nuestra empresa girando dentro de la rueda, para lo que debemos dotarla con los recursos necesarios para estar preparados ante cambios drásticos que nos dejen fuera del mercado.





Si no preparas un plan B, te quedarás fuera de juego cuando tu plan A deje de tener éxito


Existen numerosos ejemplos de empresas exitosas que aparentemente resultaban indestructibles y que han acabado hundiéndose o desapareciendo pensando que los productos o servicios en los que basaban su modelo de negocio seguirían funcionando con el paso de los años.


Piensa por ejemplo en la cámara con la que hacías fotos cuando tenías 8 años, o en la marca del primer móvil que usaste. Las empresas que fabricaban estos productos sufrieron el rápido y letal ataque de la innovación y antes de poder darse cuenta se habían quedado en fuera de juego.


El mayor error que puede cometer una empresa es operar bajo la premisa de si todo va bien, mejor no tocar nada. Quedarse parado solo provocará que tus competidores te vayan adelantando. Aquí es el punto donde muchos directivos se hacen la siguiente pregunta: ¿qué puedo hacer para evitar que mi negocio acabe quedándose obsoleto y me vea superado por mis competidores?

Tu plan B tiene nombre y se llama incubación corporativa

Si empresas como Google, Apple o Amazon nacieron de la nada en un garaje y fueron capaces de convertirse en referentes mundiales, ¿qué pasaría si las grandes compañías, que gozan de recursos, herramientas y estructura, empezaran a apostar por las startups como estrategia para vehiculizar la innovación disruptiva y evolutiva?


En primer lugar la utilización de las startups como motor adicional, sea cual sea la línea de incubación corporativa que se esté llevando a cabo (en posteriores artículos profundizaremos sobre cuáles modelos de incubación corporativa son más comunes), mejora la capacidad de detectar innovaciones disruptivas y nuevas tendencias, que habitualmente pasan desapercibidas dentro de una organización, ya que el foco y los esfuerzos se concentran en la explotación y optimización de un modelo de negocio ya conocido minimizando al máximo los riesgos.


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Una startup permite acelerar la obtención de resultados, ya que generalmente la innovación en las empresas se ve penalizada con procesos internos de control, que resultan casi siempre demasiado restrictivos y dificultan la capacidad de llevar al mercado nuevos productos o servicios de forma ágil.


Por otro lado, estar en contacto con startups nos permite desplegar en el mercado una sonda con la cual mantenernos al día sobre cuáles son las tendencias de nuestro mercado o de nuestros competidores, así como también puede aportarnos nuevas ideas sobre cómo optimizar y mejorar nuestro modelo de negocio actual o incluso abrirnos las puertas hacia nuevos productos o servicios que no habíamos valorado antes.


La innovación a través de startups es una realidad

¿Quién pensaba por ejemplo hace 10 años, que la mayor cadena de alquiler de alojamientos no iba a poseer ninguno en propiedad o que la mayor empresa de transporte urbano no tendría ningún vehículo propio?


En definitiva, es cuestión de los directivos de las grandes empresas verlas como un enemigo o utilizarlas como una herramienta de evolución. Lo que sí es seguro, es que aquellas empresas que se mantengan ajenas a la innovación y a las startups van a tener un futuro complicado. Escribiendo estas líneas, me pregunto qué habría pasado si Kodak hace 20 años no hubiese dejado de lado la innovación y hubiese invertido en lo que por aquel entonces llamaban fotografía digital…


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