¿Lo más importante de una startup? Posiblemente, no sea su producto

Actualizado: jun 22

Cuando comenzamos una nueva empresa, generalmente todo gira en torno al producto a ofrecer. Porque quizás pensamos que es cuestión de acertar en este punto para tener éxito. Con el paso del tiempo, sin embargo, nos damos cuenta de que sólo hemos dado un primer paso. Que un buen producto no es suficiente para consolidar una empresa de éxito.


Un nuevo proyecto, al igual que nosotros, tiene sus propios ciclos de maduración. Conseguir tu ansiado MVP (Minimum Viable Product), es sin duda un primer paso fundamental y se convierte en una de las principales preocupaciones en un inicio.


No obstante, consolidar un proyecto requiere de un proceso de aprendizaje más largo. Rodearse de un equipo de talento, captar y retener clientes de forma sistemática o controlar los escasos recursos de los que dispone la empresa, comienza a ser cada vez más relevante. Tener un buen producto desarrollado y listo para vender, únicamente es el punto de partida.




La innovación no se encuentra en tu producto, hoy todo se copia

Hablamos con mucha frecuencia sobre la innovación de un producto como uno de los valores diferenciales frente a nuestra competencia. Una tarea bastante complicada cuando cada vez, y con mayor frecuencia, es fácil reconocer iniciativas similares a la nuestra en diferentes partes del mundo.


Puede ser difícil reconocer que nuestro proyecto no es único. Incluso en algunos casos, sería injusto afirmarlo para aquellos que han invertido una gran cantidad de horas, esfuerzo y dinero en su desarrollo. Siempre hay algo diferencial en cada propuesta.

Pero en el fondo, cada día surgen ideas similares alrededor del mundo. Seguramente, ahora mismo haya varias personas que le estén dando vueltas al mismo negocio que tú tienes en mente o que con esfuerzo pretendes consolidar.


En muchos casos, es posible que tu producto no sea innovador. Pero realmente, diría que tampoco es necesario que así sea. Por el contrario, es un indicador de que hay mercado y que tienes la oportunidad única de posicionar tu producto como una alternativa ante cientos de clientes.


Porque sin darte cuenta, estás comenzando una carrera por posicionarte y captar clientes. Por conseguir una forma de trabajar única y característica de tu empresa. Aquello que te hará diferente. La innovación ya no está en tu producto, sino en tu modelo de negocio.

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Gana el que llegue antes

Decíamos en un artículo reciente que la “ventana de la innovación está abierta”. Un concepto que explica de una forma clara la carrera a la que se enfrentan emprendedores e inversores que juntos quieren crear empresas de éxito.


Nunca antes los ciclos de innovación y desarrollo de mercados se habían reducido tanto como hoy. Por esta razón, la agilidad que tengamos para el desarrollo de negocio, su replicabilidad y escalabilidad, marcará nuestro posicionamiento y el triunfo de nuestro proyecto. Encontrar los canales de captación de clientes, un modelo de relación con ellos que promueva la recurrencia o crear una estructura comercial comienza a ser tu prioridad. En definitiva, crear un modelo de crecimiento sostenible.

GENERAR MÁS NEGOCIO

Entonces, ¿de qué depende que mi startup tenga éxito?

Sinceramente, cada día estoy más convencido que los procesos son la clave de todo. Eso que llamamos el modelo de negocio. O lo que es lo mismo, identificar una forma de funcionar que hace que tus clientes se acerquen a ti, compren tu producto y además, repitan este proceso con frecuencia. A pesar de tener otras alternativas.


Esto es para mí, lo más importante de una startup. Los procesos. No el producto. Aquello que va a permitir que tu empresa sea escalable y puedas crecer de forma ágil. Pudiendo llegar antes que nadie a mercados internacionales. Para que cuando tus competidores quieran entrar, tú ya seas la referencia. Esto también es innovación.


Por esta razón es imprescindible, incluso a veces más que el producto, hacer el desarrollo de negocio. Es decir, la identificación del perfil de cliente que mejor se adapta a nuestra oferta, los canales de captación que mejor funcionan, la validación de la propuesta de valor y definir un servicio post venta excepcional.


En el fondo, un buen producto, sin un modelo de negocio que le permita funcionar de una forma sistemática y replicable, no funciona. Sin embargo, un producto que no consideres tan bueno como el tuyo, sí es capaz de tener más éxito.


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