Historias contables: contabilizar resultados de ejercicios anteriores

Actualizado: hace 4 días

Como todo contable conoce, la circunstancia de tener que registrar en la contabilidad de una compañía facturas correspondientes a ejercicios anteriores es relativamente frecuente, bien sea porque el proveedor no la ha enviado a tiempo, por la presión de tener que cumplir unos plazos determinados para el cierre, o por cualquier otra causa, imputable o no al propio profesional.




Ante esto podían presentársenos dos situaciones, dependiendo de si el gasto se encontraba provisionado o no:

  1. En el caso de encontrarse el gasto provisionado, simplemente se contabilizaba la factura teniendo en cuenta este hecho, y se anulaba la provisión.

  2. De no estarlo (y no ser una cifra que, por su importe o naturaleza obligara a la reformulación de cuentas), utilizábamos dos cuentas que teníamos a nuestra disposición: 679 (Gastos de Ejercicios anteriores) y 779 (Ingresos de Ejercicios Anteriores), dependiendo de cual fuere el caso.

Con la publicación del Nuevo Plan General de Contabilidad (NPGC) la situación cambió y mucho

La norma contable que aplica en nuestro caso es la 22 de registro y valoración “Cambios en criterios contables, errores y estimaciones contables”. Según ella, el patrón de actuación es el siguiente:

  1. En el caso de que los gastos estuviesen provisionados, ningún problema. Seguimos actuando como antes, y contabilizamos contra la provisión.

  2. El problema es si no hemos provisionado estos gastos En este caso lo que procede es Imputar directamente el resultado al patrimonio neto, a una cuenta de reservas. (Por ejemplo la 115)

Fiscalmente (aunque no es el tema que nos ocupa), el tratamiento sería de gasto deducible, si por su naturaleza lo es, tanto en el caso del IVA (pues la empresa dispone de 4 años para poder deducirse el IVA de los gastos) como en el Impuesto de Sociedades, ya que, a pesar de no formar parte del Resultado del Ejercicio y que en el Artículo 11.3 de la LIS se indica, que los gastos imputados contablemente en la cuenta de pérdidas y ganancias o reservas en un período distinto a su devengo, podrán deducirse en ese ejercicio siempre que no se produzca una menor tributación.

Así pues, el patrón de actuación es claro: imputar los resultados de Ejercicios Anteriores a Patrimonio Neto.

Sin embargo, esto, que a priori parece diáfano, presenta algún inconveniente. ¿Puede un contable, sin más, afectar a las cuentas de Patrimonio Neto? Evidentemente, y a la luz de lo que acabo de exponer, sí. Únicamente tenemos una posibilidad de imputar a gasto ese tipo de partidas: El Principio de importancia relativa.

Al fin y al cabo, dicho principio sigue vigente (Marco conceptual 3.6). Por tanto, la aplicación de la NRV 22ª se puede hacer aplicando este principio. Si se trata de una pequeña corrección, no debería suponer mayor problema imputar a la cuenta de gasto por naturaleza que aplique, y evitar la variación de los Fondos Propios de la compañía por este tipo de partidas (aunque, evidentemente, acaba afectando, por la vía de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias).

De esta manera evitaremos la aplicación de diferencias permanentes en el Impuesto y cumpliremos con las normas del NPGC, evitando adicionalmente generar apuntes que no sean relevantes en las cuentas de Patrimonio Neto de la Compañía.

Descargue nuestro Executive Summary para más información sobre el cumplimiento de las normas contables:

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