Flujo de caja: Tu checklist para un negocio saludable

Actualizado: sep 3

El flujo de caja supone un problema para muchos emprendedores. Es una de las causas más comunes del fracaso empresarial. Contar con una buena previsión del flujo de caja es fundamental en cualquier negocio, debemos asegurar que nuestras finanzas estén saneadas tanto para un futuro cierto como para uno incierto y desconocido.


Si tu negocio se encuentra en crisis por un problema con el flujo de caja, en este artículo vamos a desgranar 10 claves que te ayudarán a revertir esta situación.





1. ¿Estás facturando lo suficientemente rápido?


Puede sonar obvio, pero cuanto antes obtengas las facturas de tus clientes, antes te pagarán. No dejes tu facturación para el último día de mes, existe una gran diferencia si la llevas al día. El uso de un software contable y el envío de la factura tan pronto como completes tu trabajo, te permitirán ser mucho más rápido y fiable. De esta forma la gente no podrá poner la excusa de «no haber recibido tu factura».


2. ¿Es sencillo pagarte?


Tanto tú como tu cliente podéis beneficiaros de domiciliar los pagos. La automatización de los pagos te quitará tiempo y estrés a la hora de comprobar quién efectivamente ha formalizado el pago o cuándo debería hacerlo, ahorrándote tiempo en perseguir a aquellos que pagan tarde, ya que a nadie le gusta tener que perseguir a otros.


3. ¿Conoces a tu cliente?


Una buena relación con la persona que paga tus facturas puede aportarte grandes beneficios. Poner cara a tu cliente en lugar de ser simplemente una voz al otro lado del teléfono, puede permitirte “saltarte la cola” si tu cliente cuenta con un sistema de priorización de pagos. Acordarte de él en navidad y agradecerle los pequeños favores, te pondrá también en una situación muy favorable.


4. ¿Estás prestando atención?


La gestión de una empresa y especialmente de una pequeña empresa, muchas veces significa que tenemos que usar “múltiples sombreros» y abarcar distintas tareas. Hoy no basta con crear una empresa y vender. Para operar con éxito hay que controlar cada vez más variables. Si te resulta difícil vigilar los pagos, debes delegar esta tarea a otra persona o a una empresa especializada en tal fin. De ninguna manera, debes esconder la cabeza y simular que el problema no existe.


5. ¿Has hablado con tu banco?


No debes hablar sólo con tu banco cuando tienes que darle la desagradable noticia de que te encuentras en un punto crítico. Una buena relación con tu banco puede ayudarte a conseguir un aumento de tu línea de crédito o una mejora en el interés de tus préstamos en aquel momento en el que puedas necesitarlo. Intentar reducir o refinanciar el interés con el banco en el caso de que tengas un crédito o una hipoteca, y observa lo que cobran los bancos de la competencia por aquellos servicios más utilizas. Por ejemplo, las fusiones bancarias habitualmente traen consigo revisiones de costos que no van a nuestro favor o no son tan favorables como con la anterior entidad.


6. ¿Fraccionas tus pagos?


A menudo es más barato comprar bienes al contado, pero en el largo plazo los pagos pequeños y regulares te ayudaran a mantener el dinero en tu cuenta. Siempre que sea posible, trata de negociar préstamos a un bajo interes, pero resiste la tentación de gastar más de lo originalmente has presupuestado sólo porque los pagos parezcan manejables.


7. ¿Has solicitado alguna vez el pago por adelantado?


No seas tímido a la hora de solicitar el pago de tus trabajos por adelantado. Esto mitigará el riesgo de tu falta de liquidez y dará valor añadido a tu trabajo, bien sean servicios o mercaderías.


8. ¿Has renegociado recientemente?


El flujo de caja no sólo hace referencia a cobrar a corto plazo. Los gastos generales, como los seguros y el coste de los suministros o de algunos servicios como la telefonía, deben ser revisados anualmente. Por otro lado, debes tener en cuenta que los proveedores consolidados tienen un mayor poder de negociación.


9. ¿Tienes un plan de respaldo?


Sobre el papel, la empresa puede ser rentable, pero ser rentable no significa necesariamente poseer liquidez. Una compañía puede tener problemas de efectivo, aún siendo rentable. Todo lo que se necesita para alcanzar este desequilibrio es que algunos de los mejores clientes comiencen a pagar tarde. Por lo tanto, debes diversificar el riesgo asegurándote de que tu rango de clientes es lo suficientemente amplio como para no tener un exceso de dependencia de aquellos con mayor nivel de facturación.


10. ¿Has dicho alguna vez no a una buena oportunidad?


De vez en cuando, una gran oportunidad puede presentarse a sí misma con suficiente potencial como para transformar tu compañía. Un gran contrato puede implicar también un gran riesgo si tu empresa no cuenta con los recursos necesarios para poder completar el proyecto hasta su finalización. Esto puede hacer que las consecuencias sean devastadoras. Por ello, sólo debes aceptar aquellas ofertas que supongan proyectos que realmente puedas manejar.


¿Y tú, sigues ya estos 10 consejos? ¿o por el contrario no tienes ningún control sobre tu flujo de caja?


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