El bootstrapping como alternativa de financiación para emprendedores

Startup no es un término que se presente solo, siempre viene acompañado de un glosario completo de palabras vinculadas como: lean, modelo escalable, inversores y clientes, entre otros. Estos van formando parte de nuestro día a día por su recurrencia y notoriedad, indistintamente del sector empresarial; sin embargo, hay un término que destaca por su importancia al momento de emprender un negocio, y es la financiación.


El binomio startup-financiación

Para empezar, es fundamental entender bien por qué hablamos de startups y no de empresas como tal, así como conocer cuáles son las etapas y los recursos con los que cuentan los emprendedores en la creación y desarrollo de este tipo de jóvenes empresas.

Hay que entender que no se es una startup para toda la vida. Por tanto, podemos definir una startup como una empresa de carácter temporal con potencial de crecimiento, en busca de un modelo de negocio escalable, pero que crece y se desarrolla en entornos de alta incertidumbre y riesgo

En una primera etapa, los emprendedores tienden a cegarse en buscar rondas y rondas de financiación sin pensar en lo más importante, el cliente y la problemática del mercado que están solucionando. En este contexto, se proponen varias alternativas a la financiación procedente de inversores profesionales: FFF (Friends, Family and Fools), business angels, crowdfunding y bootstrapping.

Entonces ¿cómo tiro para adelante?


Foco en el cliente, valida con el mercado y bootstrappea

Podemos diferenciar dos claras etapas en el mundo de las startups, fase de ideación y validación con el mercado, y una segunda fase de desarrollo de producto y crecimiento en el mercado. Unidas a ellas, nos encontramos con dos alternativas de financiación: recursos propios/bootstrapping y financiación de inversores.


En una primera fase, debemos adoptar el bootstrapping como alternativa de financiación, o más bien como mentalidad. Bootstrapping significa sacar el máximo partido a tus recursos, llegar lo más rápido posible al mercado, generar los primeros ingresos y hacer el proyecto sostenible. La clave del proceso es “poner cada euro en el proyecto y no en el bolsillo”.


Recibir una fuerte inversión al comienzo cuando aún no tienes tu modelo de negocio validado puede suponer el fin anunciado de tu proyecto. La prioridad debe ser el cliente: entender su problemática, validar con un MVP (Minimun Viable Product) el modelo de negocio y extraer el máximo aprendizaje del mercado para proceder a escalar el negocio.



Si bien es cierto que cuentas con menos dinero y que el crecimiento va a ser más lento, la recompensa es infinitamente mayor de cara a una segunda fase de desarrollo de producto y crecimiento. Conocerás todo sobre tu cliente, harás sólido y sostenible tu proyecto, y de cara a la búsqueda de financiación de inversores demostrarás control, autonomía y gestión eficiente de recursos.

Algunos tips para bootstrapping

No existe como tal un manual sobre bootstrapping y financiación para emprendedores. Sin embargo, existen una serie de puntos clave o formas de proceder de acuerdo con esta mentalidad, “be lean my friend”.


Podemos partir con la definición de un presupuesto operativo que nos permita evaluar con qué recursos contamos y hasta dónde podemos llegar para alcanzar los hitos u objetivos marcados a corto plazo. Reducir costes y hacer un uso eficiente de los recursos nos ayuda a ser creativos, agudizar el ingenio y sobre todo, a definir los siguientes hitos de una forma más realista.


No debemos confundir bootstrapping con austeridad: se lean, no austero. Trata de llegar al mercado construyendo un mínimo producto viable con tus recursos. Y ¿qué recursos? Si bien el dinero es el principal, no es el único. Aprovecha tu formación y creatividad, desarrolla in house, recursos materiales, contactos (networking) y sobre todo, tu equipo. Cuida del talento, nunca reduzcas costes en personal ya que es el principal activo y el mejor valorado por los inversores.


Por último, negocia y busca ingresos extra. Cuando tengas que hablar y negociar con terceros hazlo por un “precio justo”, sin salirte de tu presupuesto y, en cualquier caso, ofreciendo producto por producto o servicio por servicio, no siempre dinero. Los ingresos extra se pueden conseguir de becas, concursos o certámenes que ofrecen apoyos a emprendedores o a través del crowdfunding.


Como conclusión, no debes entender la financiación como causa para desarrollar tu proyecto, sino como la consecuencia inmediata de que tu idea y modelo de negocio funcionan, y que supone un extra para hacerlo escalable. Si demuestras que cada euro invertido ha merecido la pena, demuestras control, y es en este momento cuando podrás salir a buscar financiación. En el próximo capítulo, hablaremos sobre esa segunda etapa de crecimiento, búsqueda de financiación y sobre la figura del inversor.


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