El ABC del Control Contable

Actualizado: may 27

El análisis de la información financiera de cualquier empresa resulta un punto fundamental a la hora de estudiar su salud, de medir su crecimiento y de establecer las bases para tomar buenas decisiones estratégicas. Por ello es tan importante llevar a cabo este análisis de manera exacta y precisa mediante el Control Contable. Ahora bien, es importante puntualizar que el control contable en su conjunto es una suma de procesos (no sencillos) que resultan necesarios en cualquier empresa, sin importar su tamaño.

¿Quieres saber cómo aprovechar de forma óptima los recursos físicos, financieros y humanos de tu empresa? ¡Te lo contamos a continuación! Con el nombre de control contable se distingue el procedimiento administrativo empleado para conservar la exactitud y la veracidad en las transacciones y en la contabilización de éstas. Es un procedimiento gestionado internamente mediante el cual resulta posible detectar irregularidades en el área financiera de la compañía. Por ende, uno de los cometidos de la dirección de cada empresa es asegurarse de implementar un correcto control contable (cuestión que a veces se pasa por alto y que puede generar problemas si no se gestiona de manera adecuada).

En este orden de ideas, y para una correcta toma de decisiones en la empresa, resulta fundamental que los registros contables, los estados financieros, las cuentas anuales y los informes contables sean fiables, realistas y transparentes. El control contable además permite:

  1. Vigilar los bienes del activo y las obligaciones del pasivo. En el caso de las existencias, debe llevarse un inventario que se registra tras un recuento físico y una valoración llevada a cabo en aplicación de un criterio adecuado.

  2. Detectar posibles errores (ya sean intencionados o no) y disponer de información contable fiel para la posterior toma de decisiones de la empresa.

Para que la empresa presente una imagen fiel a través de su contabilidad, se debe estar siempre a lo que indican los principios contables (en el caso de empresas españolas estos principios están recogidos en el Plan General de Contabilidad - PGC). Estos son:

  • Empresa en Funcionamiento: para poder valorar el patrimonio de una empresa hay que asumir que la misma está en funcionamiento en el presente, y que continuará estándolo en el futuro. En el caso de que esté prevista su venta, liquidación o suspensión de actividad, la norma permite aplicar otras normas de valoración más adecuadas para reflejar su imagen fiel.

  • Devengo: toda operación debe ser registrada contablemente en el momento en que se realice, independientemente de su pago o cobro.

  • Uniformidad: la empresa debe adoptar un criterio contable que deberá mantener para operaciones similares futuras, salvo que se cambie la motivación de la elección del criterio adoptado.

  • Prudencia: cuando la operación no tenga un valor determinado se optará por la estimación más prudente. En virtud de este principio no se contabilizan los beneficios futuros, sin embargo, sí que se registran todos los riesgos posibles en cuanto se conozcan.

  • No Compensación: salvo norma en contrario, no se podrán compensar partidas de activo y pasivo o de gastos e ingresos. Estas partidas deben figurar de forma separada.

  • Importancia Relativa: este criterio permite no aplicar de manera estricta los principios anteriores, siempre que no suponga una distorsión significativa de la imagen fiel.

Además de los principios contables citados anteriormente, conviene mencionar que para el registro de las transacciones contables existen en el PGC unas normas de registro y valoración de obligado cumplimiento, cuyo objetivo es permitir la comparabilidad de la información financiera de empresas distintas.

# Ahora bien, ¿cómo se lleva esto a la práctica? Como hemos mencionado, para una buena toma de decisiones resulta fundamental que los registros contables, los estados financieros, las cuentas anuales y los informes empresariales sean fiables. Para que esto ocurra es necesario seguir un proceso que lo garantice, proceso que debe tener en cuenta los siguientes conceptos: a. Tipos de Contabilidad La Contabilidad Externa, cuya finalidad es:

  • Determinar la situación patrimonial de la empresa.

  • Determinar el beneficio/pérdida del ejercicio.

  • Determinar la relación de la empresa frente a terceros.

La Contabilidad Interna, cuya finalidad es:

  • Obtener información relativa a la rentabilidad, tanto de las operaciones como de la propia empresa.

  • Controlar y analizar desviaciones respecto a las previsiones fijadas.

  • Controlar y analizar la evolución de la empresa.

  • Valorar eficientemente los activos de la empresa.

b. Transacciones Contables Las transacciones se registran en la contabilidad a través de los llamados asientos contables. Estos asientos son los registros que se incluyen en el libro diario de la contabilidad, e incluye todo movimiento económico de la empresa por cada entrada o salida relacionada con la actividad de ésta.

Cada asiento tiene una partida y una contra partida (debe y haber). De este modo, debe y haber, que podrá afectar a cualquier tipo de partida (activo, pasivo, patrimonio neto, gasto o ingreso), tienen que sumar finalmente lo mismo.

c. Estados financieros Como ya hemos comentado anteriormente, los estados financieros deben reflejar la imagen fiel de la empresa en un periodo determinado. Estos estados financieros pueden reflejarse en el papel a través de distintos informes, que a su vez se eligen en función de la necesidad. Los informes más comunes son:

  • Balance de sumas y saldos: muestra los saldos deudores y acreedores de todas las cuentas de la empresa para un periodo de tiempo determinado.

  • Balance de situación: muestra la situación económica y patrimonial de la empresa en una fecha determinada.

  • Cuenta de pérdidas y ganancias: es la diferencia entre ingresos y gastos producidos durante un ejercicio contable. Dicha diferencia permite conocer el resultado del ejercicio.

  • Estado de cambios en el patrimonio neto: refleja los movimientos en las partidas que forman parte del patrimonio neto de la empresa.

  • Estado de flujos de efectivo: informa sobre el uso de los activos monetarios representativos de efectivo y otros activos líquidos equivalentes, clasificando los movimientos por actividades e indicando la variación neta de dicha magnitud en el ejercicio.

  • Memoria: tiene la finalidad de complementar, ampliar y clarificar el contenido del Balance de situación y de la cuenta de pérdidas y ganancias.

El minucioso análisis de estos ciclos, estados y transacciones empresariales supone un punto fundamental en el proceso necesario para que la información contable sea fiable y, por tanto, para lograr una correcta toma de decisiones.

# Y cómo se instrumenta la verificación de la fiabilidad de los datos registrados Una vez recopilada la información financiera bajo estos procedimientos, resulta necesario realizar un último paso en el control contable: el control de calidad. Una vez registrada la información, el control de calidad permite comprobar que toda esa información en su conjunto es coherente y tiene consistencia.

Por tanto, el control de calidad consiste en llevar un control en los registros, de manera que se asegure que la información es correcta y que cumple con los procedimientos y procesos fijados por la empresa. Este control de calidad es necesario por varios motivos:

  • Genera protocolos en caso de errores para rectificar oportunamente cualquier incidencia.

  • Permite su aplicación en todo el proceso contable, desde la contabilización hasta el análisis de los informes.

  • Da lugar a poder revisar las desviaciones generadas, de cara a evitarlas en el futuro.

  • Establece quién es responsable de cada labor, por lo que es fácil localizar quien puede solucionar cualquier incidencia que se aprecie.

  • Debido a los puntos anteriores, se produce una disminución en los costes por ahorro de tiempo.

  • Colabora con un aumento en el nivel de productividad de la empresa si el procedimiento se lleva a cabo adecuadamente.


Finalmente, el control de calidad desemboca en un control global de la información registrada. Una vez se ha registrado toda la información que ha de ser analizada (en función de la necesidad de la empresa tendrá una periodicidad y características distintas), se realizan los informes necesarios para disponer de la información agrupada. De este modo, la elaboración de estos informes se asemeja a una auditoría interna, procedimiento mediante el cual podemos revisar por última vez la información, comprobar que el control de calidad ha sido efectivo y que, por tanto, los procedimientos han sido cumplidos. Sin duda, los objetivos de este control global son:

  • Que la información sea fiable y acorde con los criterios prefijados.

  • Que nos dé información referida a puntos de mejora.

  • Que seamos capaces de detectar puntos en los que debamos actuar o tomar decisiones, ya sea para mejorar o para revertir alguna situación adversa.

  • Que se responsabilice a cada uno de los intervinientes de sus tareas fijadas.

  • Que si se encuentran situaciones fuera de lo común, ya sea al alza o a la baja, se indague en las causas para encontrar explicación y poder corregirlas de cara al futuro.

Una vez que se cumplen estos puntos de revisión (control de calidad y control global), podemos decir que la información contable es veraz, que cumple con los requisitos homogéneos fijados por la empresa y que, gracias a la misma, la información que tenemos da lugar a un análisis completo que nos sirve para el objetivo fundamental que mencionábamos en la parte inicial de este ABC del control contable, la correcta toma de decisiones.

Como se puede observar, realizar cada parte del proceso con cautela y con atención resulta imprescindible a la hora de llevar un control contable ajustado y preciso. Aquí reside la clave para mantener una contabilidad ordenada que nos permita basar nuestras estrategias en datos contrastados y veraces. La Contabilidad no se basa únicamente en números diversos, sino en analizar y procesar los datos para extraer la información necesaria que nos permita tomar acción y potenciar nuestro negocio. El control contable viene a ser por tanto el garante de las buenas decisiones.

En IVC, nuestro equipo de expertos en Contabilidad se asegura día a día de gestionar de manera veraz, transparente y precisa la contabilidad de nuestros clientes. A través de la comunicación constante, de ser proactivos y anticiparnos a los acontecimientos y de prever las situaciones de riesgo, logramos mantener en orden y optimizar los procesos de las empresas que confían en nosotros. ¿Te gustaría dar un paso más en la gestión contable de tu empresa?


14 vistas

Entradas Recientes

Ver todo

Inscríbete en Insights