Declaración de bienes en el extranjero

Actualizado: jun 22

Entre las diferentes medidas de lucha contra el fraude, el Gobierno español introdujo una nueva obligación de carácter informativo: la declaración de bienes y derechos situados en el extranjero, que se hace a través del Modelo 720.




Antecedentes

Durante 2012 se impulsó, por parte del Gobierno, la famosa Amnistía Fiscal con el objetivo de aflorar todos aquellos bienes y derechos que nunca habían sido declarados en España, y por tanto, no habían sido sometidos a tributación. Bienes cuya existencia desconocía Hacienda Española y sobre los cuales no se tenía ningún tipo de control.

A pesar de la iniciativa, esta medida extraordinaria no dio los resultados esperados, consiguiendo recaudar aproximadamente la mitad de las cifras esperadas. No obstante, y siguiendo con el afán de control de los bienes que se encuentran en el extranjero, y que pertenecen de algún modo u otro a personas que deben tributar en España, desde el ejercicio 2013 existe la obligación de declararlos periódicamente.


Esta obligación fue introducida mediante la Ley 7/2012, de 29 de noviembre, que regula, entre otras cosas, determinados aspectos para la prevención y lucha contra el fraude. De este modo, el Gobierno a la luz de la crisis económica y austeridad presupuestaria, incluyó una serie de medidas para inhibir a los contribuyentes de aquellos comportamientos fraudulentos.

Declaración de bienes en el extranjero

Es una de las diferentes declaraciones tributarias de carácter informativo que deben presentar todas aquellas personas físicas y jurídicas, con bienes y derechos en el extranjero y que sean residentes fiscales en España –salvo alguna excepción en función del régimen fiscal aplicable–. No sólo atañe a los titulares, sino que en algunos casos también se extiende a representantes y autorizados que tengan poder sobre los mismos.


La obligación se realiza de forma telemática usando el Modelo 720. Dentro del cual son objeto de declaración aquellos elementos que se encuentren situados fuera del territorio español, tales como: cuentas corrientes, valores o derechos, acciones y participaciones, seguros de vida e invalidez, inmuebles y derechos sobre inmuebles que estén en el extranjero.


La presentación del modelo tiene carácter anual, siempre y cuando se superen determinados límites cuantitativos, y debe cumplimentarse entre los meses de enero a marzo del año siguiente al que se están declarando los bienes.

¿Y si estando obligado no declaras?

La Ley recoge unas elevadas sanciones, tanto por no presentar la declaración, como por presentarla de manera incorrecta, incompleta, con datos falsos o incluso, por presentar la declaración una vez vencido el plazo de presentación del Modelo. En algunos casos, el importe mínimo de la sanción es de 10.000 euros.


Pero la multa pecuniaria por incumplimiento no es la única consecuencia que puede derivarse. Además si Hacienda averigua la existencia de dichos bienes, se tratará como una ganancia patrimonial no justificada, se imputarán en el IRPF o Impuesto sobre Sociedades del periodo más antiguo no prescrito, debiendo pagar la cuota correspondiente a la ganancia patrimonial, más una sanción del 150% de la cuota.


Por tanto, antes del 31 de marzo 2016, todo aquél que pueda estar obligado a presentar la declaración, debería revisar su situación para evitar tener que pagar elevadas multas a la Hacienda Pública. Si necesitas más detalles o información de este tipo de temas contáctanos haciendo clic en el siguiente botón:


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