Cuentas con resultados negativos y sus obligaciones

En estas fechas toda empresa se ve en la obligación de no sólo hacer un balance de la marcha del negocio durante el último ejercicio social, sino que además debe dejarlo reflejado en las cuentas anuales. Llegado este momento puedes encontrar que no todo ha ido sobre ruedas y que tienes un resultado negativo. ¿Qué debes hacer?


Principalmente, saber que en estas situaciones existen una serie de obligaciones mercantiles que se deben cumplir, y de las cuales hablaremos en el siguiente artículo. Es necesario remarcar que el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (en adelante la LSC), recoge dos supuestos para la reducción del capital social:


1. Por un lado está el art. 327, aplicable sólo a Sociedades Anónimas (SA), que establece que cuando las pérdidas han disminuido el patrimonio neto por debajo de las 2/3 partes del capital y ha transcurrido un ejercicio social sin que se recupere, es obligatorio reducir el capital social (aunque también existen otras medidas para remediar la situación)

Así por ejemplo, si una Sociedad Anónima tiene pérdidas en el ejercicio 2014, no será hasta que se reúna la junta general ordinaria que deba aprobar las cuentas del ejercicio de 2015 -como muy tarde antes de finalizado el mes de junio de 2016- cuando ésta deba adoptar la decisión de reestructurar el equilibrio patrimonial reduciendo el importe del capital social.

2. Por otro, el art. 363.1 e) LSC, aplicable a SA y Sociedades Limitadas (SL) dice que cuando las pérdidas han reducido el patrimonio neto a menos de la mitad del capital social, es obligatorio disolver la sociedad, o si se dan los presupuestos, solicitar la declaración del concurso de acreedores. Al igual que lo que se ha señalado anteriormente también puede remediarse restableciendo el ratio capital/patrimonio.


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¿Cómo se calcula el Patrimonio Neto a estos efectos?

El Patrimonio Neto, a los efectos previstos de los supuestos mencionados anteriormente, es el importe que se califique como tal, conforme a los criterios para confeccionar las cuentas anuales; es decir, la parte residual de los activos de la empresa, una vez deducidos todos sus pasivos.


Este monto se incrementa en el importe del capital social suscrito no exigido (esto es la parte del Capital Social suscrito que aún no ha sido desembolsado y que la sociedad no ha exigido), más el importe del nominal (aquel valor inicial o de emisión que tienen las acciones) y de las primas de emisión (la diferencia entre el valor de emisión y el valor nominal de las acciones) o asunción del capital social suscrito que esté registrado contablemente como pasivo.


Debes tener en cuenta que existen ciertos elementos que no se considerarán para la determinación del patrimonio neto en estos casos, donde se tienen cuentas con resultados negativos, y son los siguientes: ajustes por cambios de valor originados en operaciones de cobertura de flujos de efectivo pendientes de imputar a la cuenta de pérdidas y ganancias (Artículo 36-.1-c Código de Comercio).


Medidas en tiempo de crisis

A pesar de que tu empresa se ubique en un entorno más cerrado, no debes perder de vista las medidas financieras en el contexto de crisis internacional, a la hora de calcular las pérdidas para determinar el valor del patrimonio neto.


En España sigue vigente lo establecido en Real Decreto-ley 10/2008, de 12 de diciembre, por el que se adoptan medidas financieras para la mejora de la liquidez de las pequeñas y medianas empresas, y otras medidas económicas complementarias, que se ha prorrogado mediante la disposición final séptima del Real Decreto-ley 4/2014, de 7 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes en materia de refinanciación y reestructuración de deuda empresarial.


Según esta disposición, durante el 2014, a los efectos de determinar las pérdidas, ya sea para la reducción obligatoria de su capital o para su disolución, no se computarán las pérdidas por deterioro reconocidas en las cuentas anuales, derivadas del Inmovilizado Material, las Inversiones Inmobiliarias y las Existencias. Aparte de las cuales se añaden a estas exclusiones, previstas en el Real Decreto-ley 10/2008, los préstamos y partidas a cobrar.


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