Avales bancarios para empresas, la confianza renovada

Actualizado: jun 22

Los avales bancarios son muy importantes a la hora de conseguir la confianza de clientes y proveedores, y más en estos momentos en los que la crisis ha dejado mella en cuando a fiabilidad y riesgos en terceros. Se emiten para cumplir con una obligación como puede ser el alquiler de un inmueble, una obra que vamos a ejecutar o pagar una determinada compra.


¿Qué es un aval bancario?

Un aval bancario es un contrato de afianzamiento/compromiso, mediante el cual el banco garantiza ante un tercero que vamos a cumplir una obligación de pago. Tiene fecha de vencimiento o expiración del mismo.

Cuando un cliente o un proveedor nos piden un aval bancario lo que busca es consolidar su garantía. De este modo sabe que, en caso de ejecutar el aval, es decir, de solicitar que se cumpla, el banco tiene el patrimonio y liquidez inmediata para satisfacer esta petición al instante, por lo que siempre preferirán este tipo de avales sobre otros.


Al ejecutar un aval lo que estamos solicitando es que el banco nos realice el pago prefijado por incumplimiento de lo pactado (como por ejemplo por incumplir la obra, o el pago de las rentas atrasadas, o lo que sea…), la obligación que se garantiza puede ser o no de carácter financiero, pero la ejecución del aval se concreta en dinero siempre.

¿Qué necesitan los bancos para dar o no un aval?

Un aval es un riesgo. El hecho de que exista garantía de pago, podría decirnos que es como un préstamo. La diferencia con este último es que no supone una salida inmediata de dinero, pero puede hacerlo en un futuro, si el cliente o el proveedor lo ejecutan.

Llegado ese momento, el banco (que ha cumplido ante el beneficiario del aval) se dirigirá contra nosotros los avalados, solicitando que le reintegremos dicha cantidad.

En muchos casos, si no nuestra empresa no tiene suficiente liquidez, o si es de reciente constitución o si nuestra vinculación con la entidad es baja, podemos ir olvidándonos de que nos abalen sin garantías. En este tipo de situaciones la entidad bancaria podría solicitar el monto de la garantía por completo, es decir, que la cantidad por la que pide el aval, se deje en una cuenta (en la que no se pueden disponer estos fondos) hasta que el aval termine en la fecha establecida, se denomina pignoración de fondos.


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¿Cómo se tramita un aval?

Una vez el banco nos conceda un aval, este debe formalizarse y este proceso conlleva dos etapas:

  1. El beneficiario del aval nos habrá dado un texto, una carta modelo, un impreso que el banco habrá estudiado, y donde se recoge el compromiso del pago. Este es el aval que nos será entregado por el Banco una vez que lo firmen para que se lo demos al beneficiario. Dicho aval deberá quedar inscrito en el Registro de Avales de la entidad financiera, para llevar un control de los riesgos asumidos.

  2. Nosotros como clientes, firmamos en la Notaria que hemos recibido dicho aval, y se confirma el beneficiario. Este documento es el contraval. Para ganar en agilidad, y si necesitamos varios contratos de compromiso, se puede solicitar una línea de avales.

¿Qué tipos de avales bancarios hay y cuánto me cuestan?

En España existen dos grandes clases de avales. Los avales económicos, en los que se garantiza que se va a pagar algo en un futuro, y los avales técnicos, aquellos en los que se garantiza que vamos a efectuar una obra o servicio tal y como se nos ha solicitado (son los habituales en los concursos de adjudicaciones con la Administración).

En cualquier caso los avales tienen tres tipos de comisiones y gastos:

  • Comisión de estudio.

  • Comisión de apertura.

  • Comisión de riesgo, una comisión que nos aplican trimestralmente y por adelantado.

  • Coste del notario, al firmar el contraval en notaria, que generalmente será un 0,3 %.

Finalmente y como conclusión, compartimos la opinión de que los avales bancarios son una protección de doble filo, te permite asumir obligaciones contando con el respaldado de una entidad financiera; sin embargo, el hecho real es que cualquier empresa que lo solicite debe de tener la suficiente liquidez circulante para que supere estos riesgos y no se vea afectada en mayor grado y por razones adicionales a las de la crisis.


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