Aprendiendo a crecer (II) Mínimo Producto Viable de tu Start Up

El pasado mes de junio, nos invitaron a un Demo Day que la aceleradora Rockstar organizó en Ámsterdam (Holanda), presentando a 10 de sus start ups recién graduadas. Emprendedores que durante los últimos meses han trabajado en el desarrollo y lanzamiento comercial de sus soluciones, lo que conocemos como M.V.P (Mínimo Producto Viable) o prueba de concepto en el mercado.


Tuvimos la oportunidad de trabajar durante todo el proceso con una de las start ups seleccionadas. En total, 3 meses de programa y horas de discusiones y trabajo sobre el modelo de negocio, plan comercial, desarrollo tecnológico, captación de primeros clientes… y 10 minutos para presentar sus proyectos ante los más de 100 inversores presentes en el evento.


El nivel fue realmente alto y todos llegaron a tiempo para presentar las primeras versiones de sus soluciones e incluso captar primeros clientes… ¡Ahí es nada para empezar! Esto me hizo reflexionar sobre uno de los primeros grandes retos que tiene todo emprendedor en el arranque de sus proyectos: Transformar una idea en un producto / servicio.


Nunca te vas a sentir preparado para presentarte a clientes… ¡lánzate ya!! Transformar la visión de un equipo emprendedor en un producto o servicio tangible que tus potenciales clientes puedan comprar… Suena bien y es el objetivo, pero ¿Por dónde empiezo? Partimos de la base, y casi siempre es así, que todo empresario dispuesto a lanzar un nuevo proyecto tiene una idea clara con potencial de mercado para captar su interés. Mi planteamiento siempre es el mismo: No es la idea, sino lo ejecución lo que marca la diferencia y te lleva al éxito. En mi opinión, este es el rol que debemos adoptar cuando apoyamos a las start ups en el desarrollo y comercialización de sus soluciones. Ayudarles a probar la viabilidad del proyecto con clientes reales, quienes al final son los que nos dirán si la idea es acertada e incluso qué forma debe tener.

Este es el punto fundamental y clave de todo el proceso. Lo antes posible, prueba tu idea con clientes reales. Independientemente de que tengas sólo un discurso, un dibujo o hasta un prototipo o producto real. Son los clientes quienes te van a ayudar a construir tu solución desde el inicio, descartar 100 ideas que te parecían maravillosas en tu oficina y quedarte con la esencia de tu proyecto. Aquello por lo que van a pagar tus clientes y sobre lo que construir tu empresa… Lo que llamamos el modelo de negocio. El proceso para lanzar una nueva solución al mercado Existen varios modelos y metodologías para seguir un proceso de forma estructurada y ordenada. Todos parten de una misma base común: iterar constantemente con el mercado. Salir de las 4 paredes de tu oficina y probar constantemente el concepto con tus potenciales clientes. Escuchar y perseverar es el único secreto del éxito en esta fase. Uno de los métodos más seguidos es conocido como “Lean Start Up”. Un método que nos permite crear nuevos negocios con la mayor probabilidad de éxito, a la mayor velocidad y con la mínima inversión posible. Principalmente son 3 grandes pasos que guían este proceso:

o Paso 1. Construir el modelo de negocio. Trabajar sobre las hipótesis a testear y en un primer concepto / prototipo que podamos presentar a clientes. o Paso 2. Experimentar. Probar la solución con el mercado y mantener conversaciones de exploración con potenciales clientes que nos permitan testear la aceptación de nuestra solución y guiar su desarrollo. o Paso 3. Medir y Crecer. Escuchar el feedback obtenido y construir nuestra solución final. Pivotar nuestra idea en caso necesario o preservar hasta tener éxito. Para todos aquellos que os encontréis en esta etapa, animaros en el camino y no olvidéis: escuchar a vuestros clientes os ayudará a crear una propuesta de valor por la que estén dispuestos a pagar.

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