Alternativas para negocios en mercados atomizados

En los últimos años, hemos visto que la innovación ha estado muy focalizada en determinados sectores como la biotecnología, las telecomunicaciones o las energías renovables, pero cambiar, o al menos incentivar, el desarrollo de negocio y el modelo productivo de un país, exige reinventarse en sectores más tradicionales como el textil, la construcción o la industria gráfica, dotándolos de un mayor valor añadido.


Estos últimos sectores integran áreas de negocio con un elevado número de players, donde ninguno ejerce una posición extremadamente fuerte que le permita influir en el equilibrio del mercado. Aquellos que no lo eran se han convertido en sectores con bienes commodity y actualmente sufren de sobrecapacidad de producción debido a la fluctuación de la demanda y la elevada oferta.




Por lo tanto, para que actividades que parecen agotadas vuelvan a generar demanda es necesario encontrar y establecer puentes para que los proyectos que se están desarrollando en sectores más intensivos en innovación (y por los que por supuesto hay que seguir apostando) se trasladen a mercados más competitivos y tradicionales.

Un ejemplo de esto, son los avances conseguidos en la productividad y calidad de la producción de frutas y verduras, así como en los procesos manufactureros y comercialización de productos alimenticios: aceite, vino, embutidos, etc. Productos en los que la marca España se ha ganado una buena reputación en el exterior.

Ya no basta con diferenciarse

Las consecuencias de no fomentar la innovación y apostar por una mayor calidad en estos sectores, implica inevitablemente una caída de los precios y la reducción de los márgenes, convirtiéndose en industrias poco atractivas para cualquier inversor.

Esto es así, porque el beneficio que obtenemos por la venta de nuestro producto depende de muchas variables, pero una muy clara es la del precio de venta. Si nos atenemos al concepto de Value-Based Pricing (estrategia de precios basada en el valor percibido o estimado por el consumidor) y nuestro cliente no aprecia nada diferencial en nuestro producto, no seremos capaces de incrementar nuestra rentabilidad en base a un simple aumento del precio de este.

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En estos casos estaremos obligados a pensar en una estrategia de diferenciación de producto, pero no caigamos en el error de que eso sólo significa hacer lo mismo de una forma distinta, tan solo añadiéndole algún extra o modernizando su empaquetado. Esto puede servir en empresas que estén bien posicionadas dentro de una industria que rara vez se ve afectada por factores externos, y que por ende, tienen un largo recorrido. Sin embargo, estos pequeños cambios no tendrían ningún impacto en sectores atomizados, porque necesitan una renovación mucho más intensa donde se definan rutas de crecimiento que permitan crear negocios escalables y sostenibles en el tiempo.

Por lo tanto, ¿qué opciones tienen estos sectores?

Entre las alternativas para negocios en mercados muy competitivos están la integración de pequeñas y medianas empresas en grupos más potentes que sean capaces de competir a nivel internacional, logrando sinergias de servicios con empresas de este mismo u otro sector y uniendo carteras de clientes. Todo esto, sin olvidar la esencia del modelo productivo, la reducción del coste en mano de obra en base a la introducción de tecnología e innovación, como ya adelantábamos en las primeras líneas de este artículo.

Dicho esto, analiza bien tus opciones y no tardes demasiado en incorporar ventajas competitivas que te diferencien o no solo verás aún más reducidos tus márgenes sino que te quedarás fuera de todo mercado...

Y tú, ¿qué opinas? ¿Tienes dudas acerca de cómo puedes aprovechar la oportunidad? ¿Crees que existe alguna otra alternativa para empresas en mercados atomizados?

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