ABC del control contable (2)

En nuestra primera entrega hablábamos de la importancia de la fiabilidad de los registros contables, la veracidad de los estados financieros, cuentas anuales e informes contables para la toma correcta de decisiones económicas. Para garantizar esto es imprescindible contar con un proceso óptimo de control contable. Para ello, debemos tener en cuenta los siguientes 3 elementos clave.


Los ciclos contables

Podemos distinguir dentro de la contabilidad dos ciclos:

Contabilidad externa, que tiene por objeto determinar:

  • La situación patrimonial de la empresa (su activo y pasivo).

  • Los beneficios o pérdidas de los ejercicios (cuenta de explotación).

  • Las relaciones que mantiene la empresa con terceros.

Contabilidad interna (o de gestión), cuyos objetivos son los siguientes:

  • Proporcionar información sobre la rentabilidad de las operaciones o de la misma empresa.

  • Controlar y analizar las desviaciones en los costes o ingresos frente a las previsiones realizadas.

  • Facilitar el control y análisis de la evolución de la empresa y tener una información sobre los gastos, los ingresos y las incidencias de los costes.

  • Tener conocimiento para poder valorar de manera eficiente los activos de la empresa.

Las transacciones contables

Se denomina asiento contable a cada una de las anotaciones o registros que se hacen en el libro diario de contabilidad, con la finalidad de registrar un hecho económico que provoca una modificación cuantitativa o cualitativa en la composición del patrimonio de una empresa y por tanto un movimiento en las cuentas de una empresa.

En el sistema de partida doble, cada asiento se compone al menos de dos anotaciones: una al debe y otra al haber. Estas dos posiciones hacen movimientos inversos, y afectan al activo o al pasivo, y se fundamentan por el hecho de que todo apunte afecta al menos a dos cuentas y cada movimiento tiene una contrapartida.

Los estados financieros

Deben responder a la auténtica realidad y reflejar la situación real en el período en el que se hayan formulado. Dentro de los estados financieros podemos señalar diferentes tipos de informes, qué por su contenido, nos puede interesar para una u otra toma de decisión. Distinguiremos dos tipos:

  • Interno: Balances de sumas y saldos o informes adaptados a las necesidades específicas del negocio de la empresa. Pueden incluir los ratios necesarios o comprar los presupuestos realizados con los datos reales.

  • Externo: El más común y conocido puede ser el denominado “Cuentas Anuales».

¿Y tú qué opinas?

En nuestra próxima entrega te hablaremos del control de calidad a llevar a cabo durante la realización de los trabajos de contabilización y confección de los informes y, sobre la verificación a posteriori del sistema considerado como un todo.

¡Hasta la próxima!

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