Érase una vez en el Siglo XXI

Martes por la mañana, regreso a la oficina tras visitar a una startup. Aprovecho el viaje en taxi, que no es corto, para consultar mi calendario y comenzar a hacer lo que tengo pendiente en el día: enviar tres correos, revisar la ubicación y asistentes de dos reuniones, confirmar el almuerzo, leer un artículo de negocios que me envió un colega y como me gustó, compartirlo con mis contactos.


Si esto lo hubiera contado hace años, bastante gente hubiera pensado que había tenido una mañana muy ajetreada, sin embargo no fue así. Tan sólo me llevó 20 minutos hacer todas estas tareas a través del móvil, lo cual me llevó a reflexionar sobre aquello que me había cambiado mi forma de actuar y hace mi vida más fácil... la aparición de los smartphones (resultado al que llegué mientras pagaba mi trayecto en taxi por medio de una app).




Cuando la innovación ya no era sólo una opción

Los smartphones han significado sin lugar a duda el avance más disruptivo que he experimentado a nivel personal, lo cual me ha llevado a realizarme la siguiente pregunta, ¿cuál será el avance, proceso o solución que revolucione a las empresas? En el mundo cambiante en el que vivimos, la innovación no es una opción, sino un estado permanente con el cual debe aprender a convivir toda organización.

Preveo pronto la consolidación de algo que cambie por completo a las organizaciones, pero no me atrevo a pronosticar qué solución será la que se lleve el gato al agua. Sé que en esta carrera existen dos opciones muy bien colocadas y ellas son las API’s y el Open Innovation; ambas mantienen la misma línea de apuesta por las economías y entornos colaborativos.

Estos movimientos pretenden promover el concepto de compartir en vez de poseer, no ligado a los antiguos conceptos políticos o sociales, sino vinculados a la idea de desarrollar, mejorar, producir o vender más.

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Un mundo donde todos colaboran

Para explicar entornos colaborativos no se me ocurre mejor ejemplo que el de uno de nuestros clientes; la startup que aboga por ideas para todos y que se esfuerza por desarrollar el Open Innovation a través de sus plataformas. Con ellas apoya e impulsa la transformación digital y la innovación tanto evolutiva como disruptiva en las principales multinacionales, fomentando que estas organizaciones aprovechen el conocimiento, la creatividad y las iniciativas de su personal o de sus clientes.

Porque, ¿quién es en muchos casos la persona más adecuada o con más probabilidad de mejorar un proceso, operación o producto? La repuesta es fácil, los empleados que lo operan y desarrollan o los clientes que lo disfrutan. Por ello es necesario que las empresas pongan a su disposición herramientas abiertas, democráticas y transparentes que permitan proponer iniciativas, ya que sin ellas las ideas y propuestas seguirían latentes en las mentes de los empleados y clientes, privando a las empresas de sistemas para reducir costes, mejores procesos, diferentes formas de operar, nuevas líneas de negocio, mejoras en productos.

Es posible que ante toda esta información alguien se plantee la siguiente pregunta, “¿pero de verdad todo esto es necesario? Si en mi empresa ya disponemos de un buzón de sugerencias y no tiene mucho éxito porque nadie participa”. Y claro que no tiene mucho éxito porque es un método obsoleto, resulta incómodo, es aburrido, difícil de gestionar y no genera un sentimiento de pertenencia a la organización. Sin embargo la plataformas de Open Innovation consiguen romper esta barrera consiguiendo unos índices de participación y engagement personal realmente elevados que sorprenden hasta a los más escépticos y tradicionales directivos al comprobar su funcionamiento.

Y se despierta al gigante dormido

La segunda innovación de la quería hablaros y que ya está revolucionando empresas sobre todo en Estados Unidos (tristemente como ejemplo de “early adopters” no suelen aparecer empresas españolas) es la API “economy”. Supongo que para muchos este término es nuevo y requiere de explicación. Las APIs (Application Programming Interface) permiten la comunicación entre aplicaciones para el intercambio de datos.

Por ejemplo, cuando usamos una aplicación para saber dónde está el restaurante más cercano o pedir un taxi estamos por lo general haciendo una llamada a la API de Google Maps, Amazon utiliza API’s para poner contenido a disposición de sus clientes a través de aplicaciones o páginas web, o Redbooth que utiliza API´s en su software de colaboración virtual empresarial para la coordinación de equipos.

Viendo estos ejemplos resulta evidente que cualquier empresa que hoy en día pretenda poner contenido a disposición de sus usuarios y no tenga una API, está haciendo un flaco favor a su futuro. Además de compartir información con potenciales clientes y usuarios las API´s ofrecen otras muchas ventajas, como son ahorro de costes, arquitecturas internas más rápidas y sencillas que facilitan el uso y manejo de datos, interacción y comunicación con partners o proveedores que resultan más eficientes… e inimaginables posibilidades y opciones que aun están por descubrir y que pronto irán apareciendo.

La moraleja

Imagina a alguien sin un móvil de última generación. Seguramente esta persona tendría problemas para comunicarse, sin contar con la falta de información en tiempo real, lo que resulta en pérdida de oportunidades y desconocimiento de ventajas que estos aparatos ofrecen. En el mundo de la empresa y con las tendencias en innovación pasa lo mismo.

Si piensas que para una organización la comunicación, la información actualizada y la innovación y renovación constante no resulta fundamental continúa con tu antiguo buzón de sugerencias y descarta una estrategia de apificación, pero si no, tu siguiente búsqueda en internet debe contener alguna de las siguientes palabras: API, Open Innovation, economía colaborativa.

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