9 jun

La reestructuración empresarial como medio de viabilidad del negocio

Miguel Vidal | Ley Concursal

La crisis del COVID 19 ha dado lugar a una reducción drástica de los ingresos de las empresas, lo que en muchos casos ha visto seriamente comprometida su viabilidad. En esta situación, ¿qué puede hacer una empresa para adelantarse a la insolvencia?

Una de las posibles soluciones puede ser una reestructuración de la empresa.

Reestructuración empresarial

Un proceso de reestructuración es un proceso transformación de una organización con la finalidad de hacerla más eficiente y competitiva en el mercado. Suele enfocarse en la reducción de costes, pero puede deberse también a la necesidad de adaptarse a cambios tecnológicos o de mercado. Las clases de reestructuración según los componentes de la empresa que se vean afectados y los motivos que la originan, pueden ser:

  • reestructuración interna, a nivel departamental, para lograr mayor eficiencia en el funcionamiento de la organización;
  • reestructuración financiera, de las deudas y el patrimonio de la empresa; en este tipo de restructuraciones se incluyen las fusiones, adquisiciones y operaciones conjuntas;
  • reestructuración tecnológica, cuando se incorpora una nueva tecnología; suele afectar directamente a los empleados (automatizaciones, por ejemplo).

¿Y qué podemos lograr con esto? Los beneficios pueden ser:

  • logro de un nuevo modelo que permita mantener la empresa, así como que ésta tenga viabilidad con vistas al futuro;
  • preservar el patrimonio empresarial (en los casos de empresas con importantes activos materiales);
  • reducción de costes;
  • optimización de procesos.

Ahora bien, no todas las consecuencias son siempre positivas. Los procesos de reestructuración de una organización pueden llegar a ser un poco traumáticos ya que no siempre implican beneficios para todos sus integrantes, pudiendo incluir despidos, cambios en la forma de trabajo, etc. Para poder reducir el impacto negativo de una reestructuración es fundamental poder anticiparse a las consecuencias que vayan a tener los cambios. Esta será una de las claves para que la reestructuración tenga éxito y minimizar el impacto negativo de los cambios.

La reestructuración sólo es recomendable para las empresas potencialmente viables o solventes, que se encuentren transitoriamente en una situación de pérdidas. Si se prevé una situación de insolvencia, puede entonces que lo más recomendable sea acudir a alguna figura alternativa, como la pre-concursal (que es básicamente un acuerdo con acreedores para tratar de ganar tiempo). Si no es posible llegar a un acuerdo, o no se cumple el acuerdo alcanzado, debería solicitarse el Concurso.

Por lo tanto, si ves que tu empresa está en dificultades,

  • valora qué es lo que hay que cambiar en la organización para que la empresa pueda seguir operando con mayor éxito;
  • determina qué tipo de reestructuración necesita tu empresa para adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado;
  • anticípate a las consecuencias que puedan tener los cambios, para minimizar sus efectos negativos; y
  • si se prevé una situación de insolvencia, entonces valora acudir a alguna figura alternativa, como la pre-concursal (un acuerdo). Ahora bien, como mencionamos anteriormente, si no es posible llegar a un acuerdo, o no se cumple el acuerdo alcanzado, debería solicitarse el Concurso de Acreedores.
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