1 jul

CONCURSO DE ACREEDORES: ¿Qué es y qué implicaciones tiene?

Miguel Vidal | Concurso de acreedores

¿Qué es un concurso y cuándo se produce?

El Concurso es un procedimiento judicial encaminado a pagar a los acreedores de una manera ordenada, que consiste en colectivizar y repartir una insuficiencia patrimonial del deudor.

Es decir, cuando una empresa se torna insolvente (no tiene capacidad para hacer frente a sus deudas), bien porque no ha puesto en marcha mecanismos para superar las dificultades financieras con antelación (de los cuales hablamos en este POST), o bien porque estos mecanismos no han sido suficientes; se produce la entrada en Concurso de acreedores. Esto es, como mencionamos previamente, un proceso que tiene como objetivo estructurar y ordenar lo que le queda al deudor para repartirlo de forma coherente entre sus acreedores.

Concurso de acreedores


Para realizar este estudio se hace un llamamiento a todos los acreedores del concursado para que éstos se integren en la llamada masa pasiva del concurso, y partiendo de ahí, se determina una forma de satisfacer la mayor parte de sus deudas en el menor tiempo posible.

La finalidad del concurso de acreedores no es el saneamiento financiero patrimonial de las empresas, sino como ya veníamos diciendo, la satisfacción de los intereses crediticios afectados por la crisis de solvencia. Bien es cierto que cabría mencionar que también se puede tratar de conservar la actividad profesional o empresarial del concursado a través de la figura del convenio, que puede ser un instrumento para salvar a las empresas que se consideren total o parcialmente viables, en beneficio no sólo de los acreedores, sino del propio concursado, de los trabajadores y de otros intereses, evitándose con ello la destrucción del valor empresarial. Esto es por lo que la liquidación en el concurso se configura legalmente como una solución residual.

¿A quién aplica el concurso de acreedores?

El concurso de acreedores es aplicable a los deudores personas físicas y personas jurídicas. Las entidades que carecen de personalidad jurídica no pueden ser declaradas en concurso (por ejemplo, las Comunidades de Bienes, las Sucursales, las UTE, etc).

Como mencionamos anteriormente, el presupuesto objetivo (es decir, la causa) del concurso es la insolvencia. El hecho de que una sociedad esté únicamente en causa de disolución y liquidación no implica que la sociedad esté en situación de insolvencia. De hecho, que una sociedad este en causa de disolución no se admite como presupuesto suficiente para que pueda declararse en concurso; tiene que ser también insolvente. 

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¿Cómo se desarrolla el concurso?

El concurso de acreedores es un proceso judicial complejo que se inicia siempre a instancia de parte: deudor, acreedores u otras personas a las que la ley atribuye legitimación (p.e., el mediador concursal cuando se abra un procedimiento de negociación extrajudicial de pagos). En esta línea podemos distinguir el concurso voluntario, esto es, el instado por el deudor, y el concurso necesario, instado por otros legitimados distintos del deudor. El concurso solicitado por el deudor se declara de inmediato, mientras que cuando lo solicita otra persona se realizan una serie de trámites previos.

En términos generales, el procedimiento tiene las siguientes fases:

  • Sección primera: declaración del concurso y designación de administrador concursal;
  • Sección segunda: emisión por parte de la administración concursal, de informe sobre la situación patrimonial del deudor;
  • Sección tercera: determinación de los bienes y derechos del deudor (masa activa);
  • Sección cuarta: elaboración de la lista de acreedores y calificación de sus créditos, que pueden ser: a) contra la masa y b) créditos concursales que a su vez se subdividen en privilegiados, ordinarios y subordinados;
  • Sección quinta: aprobación y cumplimiento de un convenio o, si lo anterior no es posible, apertura de la liquidación y
  • Calificación: se califica el concurso cuando éste finalice con la liquidación de la compañía o cuando se apruebe un convenio de acreedores que suponga una quita superior a un tercio del importe de la deuda o una espera superior a tres años.

acreedores II

¿Cómo finaliza el concurso?

La finalización del procedimiento se produce por las siguientes causas:

  • Cumplimiento del Convenio;
  • Cuando no hay bienes suficientes para pagar los créditos contra la masa (los que nacen con la declaración de concurso, como son, por ejemplo, los propios gastos del procedimiento judicial, salarios de los días previos a la declaración de concurso, los gastos necesarios para poder seguir realizando la actividad empresarial); es lo que se denomina, finalización por insuficiencia de masa activa y, también concurso exprés;
  • Cuando el deudor paga todos los créditos, o cuando deja de estar en situación de insolvencia;
  • Cuando los acreedores renuncian (desisten) de sus créditos.

¿Qué efectos tiene la finalización?

Hay unos efectos generales para todos los casos y unos efectos específicos en caso de finalización por insuficiencia de bienes o derechos.

Efectos generales:

  • Recuperación plena de las facultades de administración y disposición patrimonial del deudor salvo que la sentencia de calificación disponga lo contrario, circunstancia que se produce en los casos de calificación del concurso como culpable;
  • Extinción del derecho de alimentos con cargo a la masa en caso de deudor persona física;
  • Reanudación de la prescripción de acciones contra el deudor por créditos anteriores a la declaración de concurso y contra socios, administradores, liquidadores y auditores de la persona jurídica deudora.

Específicos de conclusión del concurso por liquidación o insuficiencia de la masa activa:

  • El deudor será responsable del pago de los créditos restantes, pudiendo los acreedores iniciar ejecuciones singulares en tanto no se acuerde la reapertura del concurso o no se declare el nuevo concurso;
  • Extinción del deudor persona jurídica, cancelación de inscripción en los registros públicos que corresponda.

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¿Puede reabrirse el concurso?

Sólo en los casos en que el procedimiento finaliza por insuficiencia de bienes, es posible pedir la reapertura del procedimiento si aparecen nuevos bienes, en cuyo caso, se procede a liquidar esos bienes y a pagar las deudas que correspondan por orden de prioridad.

¿Cuándo y cómo se califica un concurso?

Cuando el concurso finaliza con la liquidación de la compañía o cuando se apruebe un convenio de acreedores que suponga una quita superior a un tercio del importe de la deuda o una espera superior a tres años, entonces se inicia la fase de calificación del concurso para analizar las circunstancias concurrentes y determinar si el concurso debe declararse como fortuito o culpable.

  • Concurso fortuito: cuando la situación de insolvencia no es imputable al deudor, sino que se debe a situaciones de adversidad o coyunturales de las condiciones del mercado. Por tanto, no hay culpa o dolo grave en la generación de esta. Dentro de sus consecuencias encontramos que no existe la posibilidad de exigir responsabilidad al administrador o liquidador del concursado y que el juez debe ordenar el archivo de las actuaciones (tramitación de la sección de calificación) mediante auto, sin más trámites, contra el cual no cabrá recurso alguno.
  • Concurso culpable: cuando la situación de insolvencia es imputable al deudor. En este caso, las personas que determine el juez del concurso (fundamentalmente los administradores de hecho o de derecho de la sociedad) son declaradas inhabilitadas para administrar bienes propios o ajenos durante un período de dos a quince años.

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La inhabilitación supone la prohibición de administrar bienes ajenos y de representar a cualquier persona. En caso de administradores, implica su cese inmediato y la imposibilidad de ejercer el cargo de administrador durante el plazo de duración de la inhabilitación.

El concurso culpable requiere culpa grave o que se hayan producido las siguientes circunstancias:

  • Incumplimiento del deber de llevanza de contabilidad,
  • Inexactitudes graves o falsedad en los documentos acompañados a la solicitud de concurso,
  • Apertura de liquidación acordada de oficio por incumplimiento de convenio de acreedores (por causa imputable al concursado),
  • Alzamiento de bienes u otros actos en perjuicio de acreedores,
  • Venta o desprendimiento de bienes o derechos de manera fraudulenta en los dos años anteriores y
  • Realización de actos tendentes a simular una situación patrimonial ficticia. 

En todos estos supuestos se presume siempre que ha mediado culpa o dolo grave sin posibilidad de prueba en contrario (iuris et de iure); de manera que el concurso debe ser declarado culpable. En otras circunstancias (donde sí se podría probar en contrario: iuris tantum) el legislador presume el dolo o la culpa grave cuando el deudor:

  • Hubiera incumplido el deber de solicitar la declaración de concurso; o hubiera incumplido el deber de colaboración con el Juez del Concurso y la Administración Concursal, no les hubieran facilitado la información necesaria para el Concurso o no hubiesen asistido, por sí o por medio de apoderado, a la Junta de Acreedores;
  • El deudor obligado a la llevanza de contabilidad no hubiera formulado las cuentas anuales, no las hubiera sometido a auditoría, debiendo hacerlo, o, una vez aprobadas, no las hubiera depositado en el Registro Mercantil en alguno de los tres últimos ejercicios anteriores a la Declaración de Concurso y
  • Se hubiese negado sin causa razonable a la capitalización de créditos o a una emisión de valores o instrumentos convertibles, frustrando así la consecución de un acuerdo de refinanciación.

Por último, cabe destacar que en caso de darse esta situación, la sentencia que califique el concurso como culpable deberá pronunciarse sobre:

  • Qué personas se verán afectadas por la calificación (si se trata de una persona jurídica, podrán verse afectados los administradores o liquidadores de hecho o de derecho, los apoderados generales y todo aquel que hubiese tenido esta condición durante los dos años anteriores al concurso),
  • Qué tipo de inhabilitación aplicará a las personas afectadas (mencionada anteriormente),
  • Qué derechos perderán las personas afectadas y si se les condenará a devolver lo que hubiesen obtenido de manera indebida de la masa y
  • Cuando la sección de calificación ocurra como consecuencia de la apertura de la fase de liquidación, el juez podrá condenar al deudor (administradores, liquidadores, socios, etc.) a la cobertura del déficit en la medida que la conducta que haya convertido el concurso en culpable haya generado la insolvencia.

Por eso es tan importante contar con el asesoramiento de profesionales si se encuentra uno en esta situación; porque conocer el terreno puede ayudarte a salvar tu empresa.

Si necesitas más información, ¡no dudes en contactarnos!

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